Ni para la Iglesia se notó preferencia, a pesar de que los indios trabajaban de balde y los españoles tenían la obligación de proporcionar gratis los materiales. "Un jacalón de tres naves, cual troje de rancho, servía para el culto divino. Sesenta, bajo la férrea vigilancia de los encomenderos, levantaron las paredes en tres meses. Cuando ya los tuvieron a la altura conveniente, los enviaron por manadas, a conseguir el zacate necesario para la cubierta. Cortaron más de cuatrocientas cargas, en los pajonales que crecían por los alrededores de la naciente ciudad". El historiador Ignacio Dávila Garibi nos informa que Guadalajara
contaba con una iglesia catedral y era "una destartalada capilla pésimamente
construida y cubierta de paja, estaba situada en al calle de Hidalgo al
oriente de la ciudad, en el sitio que ocupa actualmente la Escuela Normal
de Profesores y que muchos años fue Liceo de Niñas del Estado,
habiendo sido antes enfermería del Convento de Santa María
de Gracia (hoy Palacio de Justicia)". El Cabildo dispuso en marzo
de 1553, que "se cubran de paja nueva la Iglesia y las campanas, para
que no se mojen como antes". El 3 de enero de 1570 acordó el cabildo que la iglesia no se cubra de tejamanil por... lo muy costoso de los materiales... por tanto que se cubra de paja a la tarasca, o que se cubren sus casas los tarascos. El 27 de marzo de 1561, el obispo Fray Pedro de Ayala le pidió al Rey, "Suplico a vuestra majestad sea servido de hace merced a esta iglesia, que ha hecho y hace a otras destas que se empiece a hacer, por que la que ahora hay es muy pequeña y de paja, y por lo haber - ya estorbado, por que con dificultad caben los españoles en ella, y no se podrá dejar de hacer, y no tiene anchura para hacer dentro de ella una procesión, y ésta será una muy gran merced y limosna que nuestra majestad me hará a mi y a todos". El 18 de marzo de 1561 se obtuvo la autorización real para edificar la iglesia Catedral, cuyo costo sería cubierto por la Real Hacienda, los encomenderos y los indios, disposición que no se cumplió del todo y que al paso del tiempo implicó serios problemas económicos para continuar con su construcción. La obra comenzó el 31 de julio de 1561, día en que Fray Pedro de Ayala colocó la primera piedra de la actual Catedral. Era necesario y muy urgente que esta antigua catedral se agrandara, pues aparte de los ya numerosos vecinos, llegaban a Guadalajara la Sede, la Audiencia y la Real Caja, Enrique Marcos Dorta en su "Fuentes para la Historia del Arte Hispanoamericano" nos informa que: "Este xacal grande de tres naves se comenzó en 1565. En el mes de agosto quedaron concluidos los cimientos y empezaron a alzarse las paredes con los adobes fabricados por sesenta obreros indios durante más de tres meses de trabajo. Se habían reunido cuatrocientas "cargas de xacate" para la cubierta......". Dorta continúa diciéndonos de los demás artículos
que se utilizaron en la construcción como postes, vidas, maderos,
etc. El maestro de la obra fue Alfonso de Robalcava en 1570 se construyó
la sacristía y cuatro años después se hizo la torre;
este templo tenía cimientos de piedra, muros de adobe y el suelo
de madera. Contaba entre sus adornos con un hermoso retablo de "ecaxes
y entallado y dorado", obra del maestro carpintero Pedro Yuste. El
domingo 30 de mayo de 1574, cuando celebraba la solemne misa el Pbro. Bernardo
de Balbuena, a la hora de entonar el "Gloria in excelsis Deo",
varios vecinos dispararon unos tiros en el corral contiguo a la iglesia,
lo que ocasionó que se incendiara el techo de la iglesia: El fuego
se desplaza rápidamente consumiendo en poco tiempo la paja, la campana
comenzó a repicar (la única que había en la ciudad)
dando el "toque de incendio", alarmando al vecindario. El padre
Balbuena junto con algunos empleados intentó sacar el retablo que
empezaba a arder, cosa que fue imposible pues las flamas se dispersaron
de prisa. |