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Tapatío

En el barrio de Analco, allá por el siglo XIX, vivían varios ancianos que platicaban sobre lo acontecido en la historia del barrio y la ciudad. Decían que todo lo que sabían fue recogido de la tradición loca; sobre el origen del vocablo tapatío narraban que: "sabido es que durante la dominación española fue muy transitado el camino carretero llamado real, él cual ponía a Guadalajara en comunicación con la capital del virreinato de la Nueva España y con varias ciudades importantes, que en la garita de San Pedro Tlaquepaque se hizo famosa una mestiza del tiempo de la conquista que se ponía a vender tamales de muy buena calidad, acompañada de un tío tan anciano que apenas podía ocuparse en tapar la olla cada vez que la vendedora despachaba a algún cliente; que cuantos caminantes pasaban por dicha garita y se detenían a comprar la sabrosa mercancía, oían a la tamalera decir repetidas veces tapa tío, y que esto dio origen al vocablo tapatío que como mote aplicaron los caminantes a los nativos de Guadalajara". Salvador Fernández en su obra "Cosas de Antaño" y refiriéndose a este vocablo, escribió: "En aquel tiempo vivían por el entonces como ahora llamado barrio de Analco, cuatro honradísimos prójimos, que compartían el mismo techo y la misma cobija, que eran conocidos en toda la barriada con el nombre de los tíos.

Dichos individuos, eran hermanos de padre y madre, sin oficio conocido se dedicaban a vaciar los bolsillos de todo hijo vecino que se les ponían al alcance.Eran viudos los cuatro, pues su Divina Majestad, no sé si en premio o castigo, les había quitado con cortos intervalos, a sus respectivas conjuntas, dejando a cada particular, para perpetuar memoria, tres o cuatro chamacos de ambos sexos, más encanijados que vida de pobre y más voraces que perro callejero. Un día, hubo consejo de familia y el más viejo de los Tíos, habló poco más o menos de esta manera: "Hermanos, nos vamos haciendo viejos, no tenemos nada para dejarles a nuestros hijos y he pensado que tiempo es ya de darles oficio honroso y lucrativo; ninguno como el nuestro, que salvo uno que otro peligrillo, en cuanto a lucrativo y honroso, no hay quién se le pare enfrente, ¡Da dinero, da nombre y no se necesitan los bofes!......".

Todos aprobaron lo que dijo el tío, estableciéndose la primera academia para rateros que hubo en la Nueva Galicia. Desde ese día, noche a noche colgaban un muñeco, hecho ad hoc, de la viga central de uno de los cuartos, el que tenía prendidas en la ropa multitud de camillas que sonaban al menor contacto, además, pusieron en los bolsillos, todas las baratijas que ha inventado la moda. mascadas, relojes, leontinas, carteras, etc.

Cada uno de los muchachos, por riguroso turno, tenia que sacar un objeto de los bolsillos del maniquí, sin que sonara una sola campanilla y ¡desgraciado de aquel que hiciera sonar una sola!, pues estaba seguro de irse a la cama, cuando menos con dos docenitas de azotes muy bien dados y tres o cuatro chichones en la cabeza. Con semejante disciplina, y como el ejercicio hace al maestro, al cabo de unos cuantos meses se encontraban aptos para recibir el titulo... Una vez aprobados, se anunció el debut y ¡qué debut! nunca lo hubo más sonado, como que fue el l9 de febrero de 1618, en que el doctor don Antonio Avila de la Cadena hizo la dedicación de nuestra santa iglesia catedral. Convinieron los Tios... se colocarían en determinados lugares de la catedral y los chiquillos se repartirían entre la multitud.

Cada vez que lograran asgar algún objeto, se acercarían el Tío correspondiente y con el mayor disimulo y tocándole alguna parte del cuerpo, le dirían: tapa y con esa palabra sabia que algo que echar en el morral. Al día siguiente, a la hora del sermón, se desbandó el enjambre. A poco, llegó uno de los muchachos con un reloj de oro nada más que olvidó la consigna y como estaba acostumbrado a llamar tíos, a sus tios, en vez de decirles, tapa, le dijo tata-tío. Iuego llega otra con una cadena de oro, y estirándole el calzón, le dice: tapatío.

Después un tercero con rosario de nacar y oro, y lo mismo: tapatío y así con los demás y la palabra se repitió aquella mañana hasta el infinito... alguno se apercibió del manejo y de la palabrita y desde entonces se llama la cuadrilla de rateros los Tapatíos". Los Tapatíos se hicieron famosos en toda la ciudad, pues seguían sin su próspero negocio, hasta que un día "armaron una gorda, con escalamiento y allanamiento de morada y fue nada menos que en la de uno de los señores cabildantes, y sin más ceremonia que dos docenas de alguaciles, dieron con los Tapatíos en la cárcel". A los tíos los ahorcaron; a las niñas las metieron a ayudar, en cuestiones de limpieza, a los conventos femeninos de la ciudad, y a los niños en trabajos forzados. "Tal es el origen de la palabra tapatío, y el fin de los Tapatíos".

La Palabra tapatío viene de los voz nahuatl tlapatiotl que es "precio,de lo que se compra, lo que se da por lo que se compra"; el adjetivo patio significa valioso, "cosa que tiene precio o que vale tanto". La partícula tío es un pronombre relativo, indefinido, que en calidad de prefijo se une a los temas de los verbos transitivos, para indicar que la acción de que se trata, recae precisamente en alguna cosa no expresada; por ejemplo, cua, tequi, maca, expresan las acciones de comer, cortar, dar.

En tanto tlacua, tlatequi, tlamaca, significan comer algo, cortar algo, dar algo. Los naturales usaban como monedas unos trapos de red que cada uno valía diez cacaos, a esta moneda la llamaban tlapatiotl; como era muy normal el uso de este vocablo, motivó a los españoles a que se designara también a los que vivían en este lugar, alternando bajo la forma de tapatío.

En la antigua Guadalajara, las tortillas de maíz se vendían por porciones de tres y llevaban el nombre de tapatios; común escuchar en los mercados que las tortillas valían a tantos tapatios por medio real y se compraban no equis número de tortillas, sino por tantos tapatios. Así que tapatio es también sinónimo de tres. Dávila Garibi en su "Memorias Tapatías", nos dice: "El vocablo tapatío ha venido adquiriendo en el curso de los siglos diversas aceptaciones. Como sustantivo, es el nombre de la unidad monetaria usada por los chimalhuacanos en sus transacciones comerciales; es también el nombre con que se designa un terno de tortillas, sopes, tamales, gorditas, etc. Como gentilicio se aplica al nativo de Guadalajara y por extensión al originario de cualquier lugar de Jalisco; en el primer caso, tapatio es sinónimo de guadalajarense y en el segundo lo es de jalisciense.

Como adjetivo calificativo, se asocia el sustantivo jarabe, para designar uno de los bailes más típicos y hermosos de Jalisco... se emplea además para designar cualquier cosa acerca de la cual se quiere hacer notar que es de Guadalajara: El cielo tapatío es muy hermoso, el Seminario tapatio ha sido semillero de obispos, etc". Al paso del tiempo la palabra tapatío (a), entró en la literatura, en la música y en el folclor, tanto aqui en el Estado como en el mundo entero. Termino con un dicho popular jalisciense: "De la mujer norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía".

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